Lunes 14 de Octubre del 2019

“La increíble historia de un productor caprino y el intendente”

“Donde hay una necesidad, hay un derecho”. Esta frase la escuchamos permanentemente en los palcos de una campaña proselitista, pero entre la declamación y los hechos, hay mucho trecho. La historia de un productor caprino que vive en unas pircas “inhumanamente” y un intendente es digna de contarla y mostrarla, la esperanza de ver en acción un derecho y una obligación, parece que se da en esta historia.
Locales - 23 de Julio


La necesidad y la posibilidad de  ser solidario una conjunción que se dio en el departamento Felipe Varela de La Rioja, hace tiempo el intendente Yamil Sarruff en una de esas recorridas por donde el diablo perdió el poncho  se encuentro con “Panchito” Francisco Asar  que vive en un paraje en un lugar llamado “Las Vizcachas” allá vive o sobrevive este hombre que un día decidió dedicarse a esto de criar cabras y se quedó  a cumplir su sueños

Lejos de cualquier civilización, a 70 km aproximadamente de Villa Unión, pero parece que es mucho más lejos, entre tres o cuatro horas en camionetas 4 x 4 se puede acceder a su morada, muy difícil el camino, curvas contra curvas, bajadas y subidas, piedra y contra piedras, mucho viento, tanto que mueve la camioneta, hermosos paisajes, peinados por la fuerza  del viento

El viaje apretados con el cinturón y agarrado a las manoplas de esta para evitar el golpeteo, un mate, imposible, no se carga y no se deja tomar, la bombilla puede terminar en la nariz o en un ojo, mejor que siga en el estuche, llegar  a la pirca donde vive panchito parece una eternidad, cuando lo logras y paras la camioneta, esta se sigue moviendo, el viento le da la bienvenida, el primer paso si lo hace rápido inmediatamente se te produce una gran agitación, ahí te das cuenta que hay mucha puna, falta de oxígeno, caminar despacio y lo superas

Entre esa quebrada vive Francisco Azar, allí donde lo descubre el intendente Yamil , se puede decir que vive inhumanamente , unas pircas que le da espacio para una cocina, un dormitorio de uno por dos, otro refugio para los cabritos recién nacidos y donde queda un espacio más, es para los perros que lo rodean en su trajín diario

La necesidad que encontró el Intendente en esta persona lo supero y junto a sus amigo tomaron la decisión de cambiar todo eso y darle una mano a “panchito” como lo llaman ellos, tomaron la decisión de hacerle un hogar digno a este gran productor caprino y le hicieron una casa, en tan solo 4 fin de semanas largos se tomaron la aventura de hacer esto un realidad

La aventura fue muy dura y complicada, en el lugar no hay nada, tuvieron que llevar todos los elementos para hacer la casa, en un camión, en varios viajes y dormir en medio del camino bajo este, fue una de las tantas proezas.

La aventura fue entre el intendente, algunos secretarios y amigos, lo llamativo de esto es en cuanto a la actividad del intendente, pudimos recabar información que no le esquivo a la pala y la cuchara de albañil, pero comenta que se destacó en la comida ya que cocina muy rico, pero lo más insólito es; entre una majada tan grande de cabritos, nunca se comieron uno, creo que la elección por otro tipo de comida bien caliente fue la decisión por el clima del lugar.

Esto no parece una historia real, es muy difícil creer que un político pueda someterse a esto, hay tanta incredulidad en la clase política que más de uno seguro lo tomará con liviandad los hechos de esta historia, pero estuvimos pisando la cancha de los realizado y podemos redactar medianamente esta historia que muchos debería practicar y no solo declamar.

Hoy lo riojanos podemos decir que un comprovinciano nuestro allá en lo más recóndito de la provincia, donde el diablo perdió el poncho, uno de nosotros va a estar mejor, es un gran trabajador, tiene mil cabras, esto es una fortuna en dinero, pero también es una forma de vida, tenía muchas necesidades, quizás él no podía saber cómo resolverla para estar mejor, tuvo la suerte que el intendente de su dpto. Lo encontrara y le resolviera su calidad de vida, desde ahora seguro pasara un invierno mejor, quizás no vuelva a ver nunca más a pesar de su invitación a comer un cabrito, llegara su casa es casi imposible, pero en el puesto “Las Vizcachas” esta Panchito, un amigo de todos, él se expresó que los quiere a todos porque a él todos los quieren, podemos decir que los riojanos tenemos un amigo allá en el pie de la cordillera.

En cuanto al intendente y sus amigos, no se detengan en estas acciones, de esta manera inyectas una esperanza en la clase política y dejan un ejemplo a imitar por sus pares, nada está perdido, siempre hay una esperanza y la posibilidad de dar una mano a los que más necesitan, y más a un gran trabajador que no sabía cómo estar mejorar  a pesar de lo que tiene.

 Texto: Luis Lobos

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