Semanario Digital - La Rioja, Miercoles 30 de Noviembre de 2016
Año 10 - Edición 513

Un recorrido por el ícono de la Ciencia Argentina

En el marco de la gira de trabajo que realizamos un grupo de periodistas en la Ciudad de San Carlos de Bariloche, recorrimos uno de los íconos de la ciencia argentina, el Instituto Balseiro. Allí conversamos con el ingeniero Anibal Blanco, responsable del Departamento de Relaciones con la Comunidad de la Gerencia de Comunicación Social de la Comisión Nacional de Energía Atómica, quien nos brindó detalles de su historia y también de la actualidad de ese gran centro de formación, investigación e innovación científica que funciona en el Centro Atómico Bariloche.

Los orígenes del Instituto Balseiro se remontan a la década del 50,  cuando un grupo de científicos e investigadores, encabezados por el Dr. En Física José Antonio Balseiro, soñaron con  un centro para la formación de recursos humanos  e investigación, que se concretó finalmente el 22 de abril de 1955, cuando Juan Domingo Perón firmó el convenio para crear el Instituto de Física de Bariloche. 
 
“Ellos se habían imaginado un lugar donde se enseñase a los alumnos a investigar, ellos lo idearon, crearon un lugar muy pequeño y eso sobrevivió a todos los avatares políticos y económicos de toda nuestra historia por más de 65 años”, añade el ingeniero Blanco, quien define al IB como “un lugar muy raro, porque tenemos investigación, docencia, desarrollo, ciencia básica, desde lo más pequeño de la naturaleza usando la nano ciencia hasta lo más lejano como los satélites y radares, y los reactores nucleares”. 

Formar, investigar e innovar
 
Uno de los objetivos que se cumple con creces es la formación de científicos argentinos de exportación y Anibal lo celebra: “hoy tenemos egresados en todas las universidades más importantes del mundo, seguro hay un argentino manejando un laboratorio de los más importantes, en todo el país tenemos egresados y en Latinomaerica. Es un orgullo para mí como argentino saber que desde un lugar tan pequeño e inhóspito se ha generado una cultura del esfuerzo y de generar algo nuevo y eso es la ciencia y la tecnología”. 
 
Uno de los egresados del IB es el ingeniero David Quiroga, riojano graduado en la Universidad Tecnológica Nacional, quien forma parte del equipo de investigadores del Instituto Balseiro. Inicialmente fue becado para cursar la Carrera de Especialización en Aplicaciones de la Energía Nuclear que se dicta en los tres centros que tiene la Comisión Nacional de Energía Atómica. En la actualidad se desempeña en el área de seguridad nuclear. Lamentablemente,  durante nuestra visita no pudimos dialogar con él porque se encontraba exponiendo sus trabajos en la reunión de la asociación argentina de tecnología nuclear. 
 
Otro de los ejes de acción del Instituto es la generación de energía nuclear y el desarrollo de tecnología médica y comunicacional en base a esa fuente. Al explicar cómo trabajan y con qué fines, el integrante del Balseiro aclara que mantienen la filosofía de aplicar este modo de energía sólo con fines pacíficos, y detalla: “somos uno de los dos únicos países que dominan la energía que no tiene arsenal atómico. Porque creemos que puede ser usado en forma benéfica para la generación de energía eléctrica. Como para la producción de insumos en la medicina nuclear”. Sobre ese último punto, Blanco afirmó que Argentina se puso a la cabeza del uso de la medicina nuclear a partir de 1991, cuando se creó la Comisión de Medicina Nuclear en Mendoza, donde se desarrolló y puso en práctica aparatología para detectar y combatir enfermedades como el cáncer. Según las cifras que arrojó el ingeniero, en la actualidad más de un millón y medio de personas se tratan de esa enfermedad usando medicina nuclear. 
 
La innovación y el desarrollo de tecnología también está en el centro de la escena, Anibal enumera con orgullo los logros de la institución: “somos referentes a nivel mundial, hemos llegado a ganar licitaciones muy ambiciosas y vender reactores a Australia, Egipto y Perú, también centros de energía y medicina nuclear, a los que además les vendemos materia prima”. 
 
La explotación de uranio y los riesgos de contaminación
 
En la actualidad Argentina no tiene minas de uranio en funcionamiento, la última, ubicada en San Rafael Mendoza, corrió la misma suerte que otras empresas en la década del 90, se cerró porque no era rentable en 1995 y en cambio se priorizó la importación del material radioactivo, porque era más barato. Esa decisión económica frenó la actividad entonces, sin embargo hoy la reactivación de la actividad no es tan sencilla,  ya que en Mendoza existe una ley antiminera que prohíbe la extracción del material en todo el territorio provincial.
 
Hoy por hoy, la reactivación de las minas de uranio no dependen sólo de la rentabilidad, sino también de la licencia social de los pueblos y la protección ambiental, es por ello que ante la posibilidad de extraer uranio en El Cantadero, consultamos al miembro de la CNA por dos cuestiones fundamentales: la contaminación que genera la actividad y las garantías que brinda el organismo con ente del estado nacional. 
 
En primera instancia negó que la extracción de uranio pueda generar contaminación a gran escala “las minas de uranio tienen normas muy estrictas que son generadas a partir de normas internacionales de radioprotección a la gente que trabaja en el ambiente minero y eso ha sido comprobado a lo largo de los años de la minería de uranio en Argentina”,  argumentó, dejando en claro que esas normas se aplican en la minería de ese material y no en la extracción de otros metales. En cuanto a la función de la CNA, explicó que el ente, “tiene el deber de velar por la protección del medioambiente, lo cual incluye a la naturaleza y las personas. “no hay chances de que un organismo estatal federal que debe hacer un convenio con una provincia integrante de esa nación pueda violar algunas de las normas que ella misma se impone. Nosotros mismos creamos las leyes de cuidado planetario y nosotros mismos y nos obligan todos los organismos internacionales de control a que las cumplamos a rajatabla”: 
 
Además, aclaró que aún no hay certezas sobre la explotación de Uranio en La Rioja, ya que sólo se llevó adelante la fase de prospección, la cual dio indicios de una cantidad “por fuera de lo común”, de uranio en La Rioja. Aunque estableció que son necesarios una serie de estudios que permitirán determinar la cantidad del material hay yen la provincia. “Puede que no se encuentre la cantidad y calidad que se necesita para hacer una mina de uranio. Luego de la creación de la mina se deben conseguir los permisos que se rigen entre la provincia el estado nacional y la sociedad, nos faltan muchos años para avanzar en los pasos de la prospección a la explotación”, nos explicó Blanco. 
 
En ese ámbito, dejó en claro de que  la Comisión Nacional de Energía Atómica es la única comisión estatal que puede dedicarse a la minería de uranio en el país y aseveró que luego del cierre de las minas se lleva a cabo un proceso de restitución ambiental. Citó el ejemplo de Malargüe y comentó que la mina de Los Colorados es uno de los emprendimientos que pasará por ese tratamiento en breve.
 
DataRioja
30/11/2016
Texto: Luis Lobos
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