Semanario Digital - La Rioja, Miercoles 22 de Febrero de 2017
Año 10 - Edición 521
Bañanado de los Pantados

¿Cómo lo atrapaste?

Semblanza entre pájaros y drones en el desierto riojano

El paisaje se mimetiza con las viviendas, la flora da su sombra como esquivando el sol riojano, estrecho y pegado a su tronco como invitándote a estar cerca y muy pegadito. Pocas personas hacen huella por estos lados, pero sin embargo algunos personajes hacen de este lugar su mundo.

Pobres, carenciados o por decisión de vivir así, de una manera alejada pero que a la vez no es tanto. Parece una ciudad perdida, se escucha de algunos labios, ¿Será por la leyenda de esos reflejos lumínicos en noche muy oscuras? En fin, en ese lugar que no parece haber nadie, está la magia del ser humano por elegir a donde vivir.

Tierra agreste, a la que todos los atardeceres lo visita y acaricia una brisa que hace bailar en lo altos las hojas de los árboles y las sillas blancas que contrastan con el rancho salen a la puerta, al lado de un horcón y hacen el convite de una reunión familiar alrededor de un mate bien dulce.

Los niños juegan con libertad en la inmensidad de su espacio, la charla entre ellos es ¿cómo está el pajarito cabecita amarilla, cantó hoy? ¿Le diste agua? Mañana me voy con mi burrito a ver las ovejas. Bajo un árbol como un auto alta gama se ve un hermoso caballo ensillado con monturas que brillan, mientras come alguna algarroba del mismo techo que lo cobija y le da el sustento diario, el carruaje está averiado, una rueda no lo acompaña más.

A Nicolás, un “pájaro” lo distrae y lo saca del juego diario, se acerca con una piedra en la mano para hacer los que hace diariamente, si no lo puede trampear le pega una apedreada, un juego innato que viene en los genes de la supervivencia.

Pero este pájaro no es como los que él conoce, este hace ruido y tiene varias hélices que giran a gran velocidad. Pregunta ¿Cómo lo atrapaste, dónde? Sin dudas no fue fácil interpretar como dar una repuesta mientras manejas un Dron, él era la primera vez que ve este pájaro mecánico volador, su asombro y admiración lo obnubiló, pero no tan lerdo de su parte surge una propuesta que nos deja sorprendidos.

Como cazar un pajarito es innato también lo es el trueque y un negocio que pinta de manera inmediata, ese pequeño niño hace valer lo suyo y busca la manera de hacer negocio, -“yo quiero uno de esos, decime donde lo atrapaste- Nadie responde, solo se escucha el sonido que despide el giro de las hélices del dron, el pequeño de repente hace la propuesta; “-te cambio eso por un burrito… también tengo un caballo…”

Nada surge, ni la repuesta, ni el cambalache, el niño lo ve como se pierde en las alturas este pájaro volador que no sabe de repuestas y solo vino a trabajar y se va como llegó, el niño mira al horizonte y atraviesa una canchita de futbol pateando las piedritas en su camino.

 

 

Luis Lobos

Redacción DataRioja

22/02/2017

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