Semanario Digital - La Rioja, Miercoles 20 de Septiembre de 2017
Año 11 - Edición 551

Un golpe con suerte

Llegué, como se llega a los lugares comunes: de la peor manera, es decir, de una manera inesperada.

Llegué a esa edad donde el propio cuerpo pasa a segundo plano. Donde la lista de aflicciones por las que uno atraviesa –picos de ansiedad, rectificación cervical, ataques de hígado por A o B– son, apenas, dolores pequeños, nimios, totalmente insignificantes. Llegué a esa edad, sin saber, que llegaría. Llegué, como se llega a los lugares comunes: de la peor manera, es decir, de una manera inesperada. Esa edad en la que suena el teléfono, con el nombre de un familiar en la pantalla. Hola, saludás. Hola, te devuelve el saludo del otro lado la misma voz familiar de siempre, pero con un tono extraño. No alcanzás a preguntar cómo está o si pasó algo, que ya te advierten lo peor: “No te preocupes”. Y agregan, como queriendo saciar el hambre de un león salvaje con un plato de arroz: “Estoy bien, no fue nada”. Pero es tarde, porque uno se preocupa. El cuerpo, el propio, desaparece. Los dolores, propios, se van. Qué pasó, preguntás igual. Del otro lado del teléfono, te cuentan qué pasó, y tenés que dejar lo que estás haciendo para tomar aire. O tomar asiento. O tomar aire y asiento y preguntar cómo fue. Y repreguntar una vez más, si hace falta, si le dolió, si fue al doctor, si está bien –aunque te dijo que estaba bien-, si necesita algo. Llegué a esa edad en que mis padres, no importa cuál de los dos, se caen. No como parte de la rutina. No porque les fallen los huesos. O sus músculos los traicionen. O quizás sí. Un golpe tonto, un golpe estúpido, un golpe ridículo. “Un golpe con suerte”. Llegué a esa edad donde, de ahora en más, cada llamado que reciba será distinto. Porque algo cambió de este lado del teléfono, y porque alguien cambió del otro lado también. La edad en la que los padres se caen. Es la edad a la cual, de alguna manera u otra, llegamos todos. Y no sabemos de qué lado de la vida estamos parados.

 

Martín Alanís

Lic. en Comunicación Social (UNLaR)

Redacción DataRioja - 12.07.2017

Twitter: @CMartinAlanis ​

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